viernes, 24 de febrero de 2012

Aceptación de nuestras carencias


Si nos empeñamos en querer lo que no podemos tener es muy probable que nos llevemos más de una decepción. Si queremos alcanzar una extrema perfección no sentiremos satisfacción por nada, todo nos parecerá insuficiente. Debemos aceptar nuestros alcances y verles o sacarles el lado positivo, así no sufriremos tanto y seremos más felices con lo que tenemos y lo que somos.

En general hablar de nuestras carencias no es algo de lo que hablemos mucho, ya que es algo que no nos gusta demasiado. Cuando somos conscientes de la diferencia entre realidad y fantasía asimilamos mejor que están ahí para que podamos tener ilusiones ( que nunca vienen mal), pero hay que tener en cuenta la diferencia. Sólo así aceptaremos que lo real no es perfecto y que no siempre las cosas son como queremos.

Cada persona es un mundo. No todos somos igual de inteligentes ni sabemos hacer las cosas igual, no todos tenemos la misma belleza, ni todos queremos o esperamos lo mismo de la vida. Cada cual debemos aceptar y disfrutar lo que tenemos dentro de nuestras capacidades, debemos proponernos metas reales, las cuales tengamos la real constancia de que las alcanzaremos.

Quienes no aceptan sus carencias son prisioneros en el todo o nada. Si no alcanzan sus metas no hacen nada por conseguirlo y terminan restringiendo su vida. En cambio si alguien consigue sus objetivos, se siente bien y esto hace que siga luchando por sus propósitos.

Cuando admitimos nuestros límites somo capaces de pedir ayuda sin esfuerzo en casos de necesidad y aceptarla sin sufrimiento, sin sentirnos mal por ello.

Pongamos un ejemplo, pongamos a una persona la cual se queja de que su esposo es muy exigente, esto repercute en su relación con la familia y la persona sufre... lo que esta persona no sabe es que está disfrutando de lo mismo que se queja: le encanta ser todo para su esposo. Digamos que así explicaríamos la seducción del psicótico. La persona psicótica lo da todo, pero en el momento en que por algún motivo hay algo que no es de su agrado, se desencadena la coacción. Tener que renunciar a algo que queremos o hemos deseado mucho, es una decisión muy dura,pero es esa renuncia la que nos sirve para poder encontrar la felicidad de otra manera.


Vanessa Arjona

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